Noticias| viernes, 9 de octubre de 2020

“El cuidado es un derecho que el Estado debe garantizar”

En el día 7 de octubre de 2020 se realizó mediante la plataforma Zoom el conversatorio denominado “Trabajo Social, estrategias de cuidado y personas mayores en escenarios de pandemia”. El mismo, fue organizado por la Dirección de Vinculación con Graduados/as donde diferentes trabajadoras sociales expusieron sus experiencias en cuanto al trabajo social y las estrategias de cuidado en personas mayores en un contexto atravesado por la pandemia del covid19.


por ftsunlp

El día 7 de octubre, se llevó a cabo de forma virtual el conversatorio: “Trabajo Social, estrategias de cuidado y personas mayores en escenarios de pandemia”. En el mismo expusieron la Lic. Viviana Olasaguirre, la Lic. Stella Maris Fraga,  la Lic. Alejandra Bullich, la Lic. Noelle Fernández Mazza y estuvo coordinado por el Lic. Graciano Braganza.

En un primer momento, tomo la palabra Betiana Eguilior, Directora de Vinculación con Graduadxs de la FTS, quien dio la bienvenida y  mencionó que organizaron esta actividad con la idea de intercambiar experiencias, para pensar y profundizar cuestiones relacionadas con el cuidado de personas mayores en contexto de pandemia.

Luego Graciano Braganza  se sumó a la bienvenida a la actividad  y agradeció a la facultad por convocar a graduados, a pensar la experiencia como “un saber que se trama en el intercambio” donde “cada cual descubre su lugar en ese intercambio y eso nos permite visualizar el horizonte, a donde queremos ir, a donde vamos”.

La primera expositora fue Stella Maris Fraga, quien cumple su labor en PAMI, y contó su experiencia en estos meses de pandemia. En este sentido sostuvo que  la pandemia vino a “quebrar la espontaneidad” en todos los ámbitos, pero puso en especial escenario a las personas mayores. A su vez, mencionó los desafíos que se presentaron a la hora de adaptarse al nuevo contexto ya que la idea principal era “aislarse pero no distanciarse”. En su caso concreto, afectó de manera económica y social, ya que muchxs de las personas mayores trabajaban, y esto significó un problema más allá del aislamiento, por ende su trabajo tuvo que adaptarse.

Además, remarcó la importancia de los cuidados en las personas mayores en este contexto, e hizo hincapié en lo socio preventivo y de los programas preventivos de PAMI, porque son realmente “una expresión de cuidado activo, un cuidado participativo, un autocuidado que los coloca en una posición de sociabilidad, de felicidad al participar en todas estas actividades”.

En segundo lugar, tomo la palabra Viviana Olasaguirre, quien manifiesto que el cuidado es muy amplio y no “solo lo podemos pensar en una persona que tenga alguna situación que requiera ser atendido, sino que uno puede estar cuidando su salud, sus vínculos”

Desde la dirección que tiene a su cargo en el municipio de Punta Indio, se implementan algunos dispositivos para acompañar adultos mayores. Con la aparición del  covid19, la expositora cree  necesario remarcar que para trabajar en el cuidado del adulto mayor, hay que ser muy consciente en cuanto a lo que se piensa  del adulto mayor, el concepto que tengamos de transitar esa etapa de la vida,  ya que la misma  “va a determinar la intervención”.

Para cerrar hizo hincapié en la importancia de la línea de atención a la dependencia, donde se contiene y asiste al adulto mayor sin quitar autonomía, sin infantilizar. En esta línea, sostuvo que “el cuidado es un derecho que el Estado debe garantizar, por eso la importancia de la formación de cuidadores domiciliarios”. Por último, remarcó que “con la pandemia,  aparecieron en los medios de comunicación denominaciones tales como  “abuelo” “abuelito”, etc. se espera que con la finalización del covid19 se vayan los falsos conceptos sobre los adultos mayores que ya se habían logrado desterrar y pensar al cuidado como cuidado integral”.

En este sentido, pidió la palabra Graciano Braganza y  mencionó “la importancia de que una trabajadora social forme parte de la dirección de personas mayores del municipio,  “no es poco”, ya que ha permitido tener una mirada social no biologizante de los procesos de fragilidad de los adultos mayores, está centrado en el cuidado como una cuestión social y no como un problema biológico”.

Luego continúo Noelle Fernandez, quien trabaja en un hogar para ancianos, y contó que “en medio de la pandemia por Covid 19, donde el grupo de riesgo son los adultos mayores, la situación es complicada”. A partir del ASPO, la idea principal era  prevenir el ingreso del virus al hogar para resguardar la salud de los residentes. En un primer momento, las primeras medidas fueron  preguntar y completar planillas realizando un sondeo de riesgo, con ello la prohibición de visitas, y en paralelo armar el hogar con medidas de bioseguridad.

A su vez, mencionó los sentimientos encontrados al sentirse rehenes de la responsabilidad de que cuando  el virus entró, fue  por el personal. Una vez que pudieron erradicarlo, las estrategias realizadas como trabajadora social, se centró en que “el residente siga en vinculación con su familia  o referente afectivo, poner en juego la virtualidad. En todo momento las visitas eran sin restricciones, efectivizar la comunicación y vinculación con las familias, y la comunicación e información para con la familia”.

En la actualidad, con el cese de contagios, están analizando si se pueden retomar las visitas, y las consecuencias de las mismas, ya que “no puede haber contacto físico, pero podrán verse y escucharse, esto también presenta un desafío”. En este sentido, sostuvo que “los adultos mayores cuentan con una resiliencia, que nos dejan perplejos de pensar cómo se bancaron esta situación, como pudieron adaptarse a la situación”, ellos son los más vulnerable, el virus en ellos es devastador”.

Por último, la Lic. Alejandra Bulich, directora del Área de Trabajo Social y quién también participa del proyecto “Tejiendo puentes entre vejeces territorios y feminismos” y del proyecto Ancestras, el cual fue una propuesta de Paula Danel y de la Universidad Nacional de Tres de Febrero,  intenta establecer un cruce entre dos grandes categorías: vejez y género.

De este modo, Alejandra contó que el encuentro las impulsó a seguir pensando el lugar de la universidad con los adultos mayores: “muchxs estudiantes y jóvenes recién recibidos,  analizando la importancia de pensar  las vejeces desde un espacio político, aun cuando desde la juventud, ven a las vejeces en clave de historicidad, las vejeces que quieren tener, lo que desean para su futuro”. En esta misma línea, sostuvo que “dialogar con otras mujeres, que de la políticas saben un montón, se encuentran con las viejas en el territorio, con  las sindicalizadas, las que impulsaron las luchas, las políticas, las militantes, las que armaron los centros de jubilados, cuando nos juntamos a hablar de vejeces nos encontramos a hablar con mujeres que pertenecieron a la clase trabajadoras, y son quienes hoy mantienen la organización en los territorios. “

A su vez, mencionó que con la llegada de la pandemia, se presentan dos cuestiones: la primera, se profundizaron los problemas sociales y la segunda,  se da más  visibilidad a la profunda desigualdad que genera este sistema: “ver la desigual manera en la que se presentaba la pandemia en los territorios, en clave de cómo se generan los vínculos, en qué espacios los ubicamos, y ahí la pandemia nos interpela”. En este espacio se busca pensar políticamente la vejez desde la universidad, con toda la incertidumbre del contexto, y con la convicción de mantener el proyecto.

Por último, remarcó que “hay un colectivo de mujeres, personas mayores que piensan en otros, son muchas veces las que sostienen las  redes territoriales, las que permitieron que no se vulneren derechos; las mujeres que históricamente son vinculadas con el cuidado, con la reproducción, esas mujeres que trabajaron siempre y que no fueron reconocidas salarialmente son las que nos encontramos en el territorio”.

Para cerrar, remarco que “la mayor preocupación es las condiciones en que atraviesan la pandemia, no es lo mismo el comienzo de la pandemia que 6 meses después. Conocer cuáles son las condiciones en las que están atravesando este momento, la importancia del cuidado más allá de lo físico, el cuidado afectivo, generar espacios donde sean  protagonistas”.

Para finalizar, Betiana Eguilior abrió el espacio a los comentarios y mencionó la importancia de pensar  los territorios en clave de la singularidad y las particularidades que traen las diferentes vicisitudes, y cómo se desarrolló la pandemia en esos lugares.

Como conclusión, Graciano Braganza mencionó la importancia  de que la Universidad esté pensando en políticas de prevención. En este sentido sostuvo que “la relación con el colectivo de mujeres en donde el envejecimiento prevalece, poder situar esto, y que la universidad lo lleve a cabo, intergeneracionalmente que los jóvenes que  piensen en un futuro envejecido, nos es poca cosa, dejar de mirarnos en el espejo de la juventud eterna, ni la vejez como la felicidad eterna”.

Nota realizada por Agustina Martínez en el marco del Tramo Optativo de la Licenciatura en Trabajo Social de la FTS.

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