La (des)Igualdad de QuedarseEnCasa

El trabajo en un Hospital de Salud Mental nos encuentra diariamente interviniendo en situaciones complejas donde las desigualdades sociales son moneda corriente. En esta nota compartiremos algunas reflexiones desde el trabajo interdisciplinario en contexto de crisis por el Covid-19, que exacerba y pone aún más en evidencia esa miseria planificada.

Estas reflexiones surgen del trabajo en la guardia del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte”, especializado en Salud Mental y Adicciones, donde la certeza que nos queda es que sería impensado transitar y construir una Salud Mental en clave de derechos sin el acompañamiento y construcción colectiva de equipos de trabajo interdisciplinarios.

Los tiempos que corren son irruptivos, una coyuntura de pandemia donde el foco está puesto en el Covid-19, que a algunxs les genera temor y a otrxs incertidumbre. Cantidad avasalladora de (des)información en manos de los medios masivos de comunicación cumpliendo a rajatabla con lo que mejor les sale: reforzar los intereses de los más poderosos y fomentar el odio y la persecución hacia lxs de siempre. Del otro lado, millones intentando sobrevivir en un contexto y un sistema que lxs excluye constantemente, que una vez más, pone al descubierto la enorme desigualdad latente a nivel mundial entre los pocos que más tienen y lxs muchxs que apenas acceden a un plato de comida, a un salario de hambre o a un techo para “quedarse en casa”. Porque como bien sabemos, la posibilidad de quedarse en casa es un privilegio de clase y de género .

Ante la puesta en jaque de la vida cotidiana, como trabajadorxs de una guardia de Salud Mental intentamos dar respuesta a esta complejidad, ante los múltiples escenarios que se nos presentan.

Muchas de las personas que llegan al Hospital, previamente agotan el paso por otros efectores de Salud más cercanos a su lugar de pertenencia, efectores que en su gran mayoría no se encuentran funcionando regularmente consecuencia de la pandemia y del desfinanciamiento en la salud. Son personas que viajan horas para acceder a una atención en Salud Mental. Solemos escuchar decir que “pareciera que hoy en día solo se atienden situaciones relacionadas al Coronavirus”, tema que no es menor, pero también lo es la Salud Mental, que lejos de ser algo secundario, es aún más importante reforzar en este contexto de exclusión y “encierro”.

Entre barbijos y distanciamiento, actualmente atendemos en el patio del Hospital, porque los consultorios no cuentan con el espacio adecuado y recomendado en épocas de Covid-19; tomamos la temperatura a quienes llegan de la calle, consultamos si tuvo algún síntoma y así, le buscamos la vuelta para que entre la escasez de recursos y la atención que podemos brindar, intentar dar alguna respuesta ante cada situación.

Las urgencias son subjetivas y por lo tanto requieren de intervenciones que no caigan en visiones reduccionistas y mecanicistas, sino más bien en abordajes que alojen, alcanzando una lectura crítica y reflexiva sobre la situación problemática de esa persona que llega a la guardia, considerando las múltiples determinaciones sociales de su vida, su historia y el contexto, como constructoras de subjetividad; teniendo en cuenta que somos seres sociales, seres ocupacionales, que hacemos, sentimos en cada una y todas las esferas de nuestra vida cotidiana. Es por eso que más aún en estos contextos de pandemia llevando a cabo las medidas de cuidado, se busca dar respuestas singulares en cada intervención que se lleva a cabo, siendo permeables a las diferentes situaciones, no postergando las demandas, considerando que sería incorporar una pausa más, y esto sería controversial para cada persona que decide acercarse a la guardia.

Hoy, que no hay Ingreso Familiar de Emergencia que aguante ante el hambre y la pobreza extrema. Hoy, que nuestros cuerpos se presentan como el escenario de la cuestión social. Hoy, que las relaciones sociales se encuentran alteradas. Hoy, que los mecanismos de vigilancia y represión se agudizan. Hoy, que el individualismo se hace carne. Hoy, resulta imperante dejar de reproducir discursos cargados de subjetividad heroica en el colectivo de trabajadorxs y seguir luchando para que se garanticen mejores condiciones laborales para todxs lxs trabajadorxs, para que dejen de precarizarnos, para que se destine más presupuesto a la salud y para que el acceso a la salud realmente se convierta en un derecho para todxs. Porque la salida es colectiva y resulta ineludible no olvidar las resistencias que hemos construido a lo largo de la historia y sostenerlas día a día.

Ilustración: George Grosz

facebook twitter email print

Comentar