Opiniones| miércoles, 6 de mayo de 2020

El patriarcado, la pandemia “invisible”

Como Trabajadoras Sociales de los campos de salud y de violencias de género, compartimos algunas reflexiones y debates en torno a las violencias contra las mujeres y disidencias, en contexto de pandemia. Nos preguntamos: ¿El COVID-19 afecta más a unes que otres? ¿Por qué? ¿Cuál es la respuesta del Estado ante esta crisis? ¿Cuáles son los aportes de los feminismos para pensar las políticas públicas?


por Equipo docente del Seminario Metodológico de Género de la cátedra Trabajo Social IV (FTS-UNLP)

¿Tenes miedo de salir a la calle por COVID-19?

A nosotras nos pasa siempre.

Despertar todos los días y enterarte que se produjo otro femicidio, que mataron a otra compañera, que nos siguen matando entristece, enoja, asusta, desespera y duele. Son muchas las sensaciones que nos atraviesan como mujeres cuando nos enteramos que arrasan contra nuestras vidas así como si nada. Ciertas veces esos pensamientos que nos circundan pasan a la acción y estas palabras son un ejemplo de eso, de denuncia, visibilización y reflexión.

A 107 días de iniciado el año 2020, entre el 1 de enero y 17 de abril se produjeron 87 femicidios en Argentina. Desde que comenzó el aislamiento social, preventivo y obligatorio ya son 24 los femicidios ocurridos. Continuaron incesantemente las situaciones de violencias, aumentaron las denuncias y en la línea 144 los llamados representaron un 33,3%.

Históricamente las identidades feminizadas hemos estado en situación desigual debido a nuestra condición genérica- El aislamiento social expuso las desigualdades estructurales, y la necesaria intervención del Estado. “Según datos de la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género, más del 5% de los hogares está a cargo de una sola persona, y en casi todos es una mujer”. El 75% del personal de salud somos mujeres al frente de los cuidados, la  feminización de la pobreza es otra situación preocupante, sumado a la triple jornada laboral, en el hogar, afuera y en comedores populares.

El acceso a anticonceptivos, así como el ILE se vuelven en este contexto esenciales y de impostergable atención. Se presentan problemáticas en el ejercicio del derecho a la salud sexual integral ante la imposibilidad de recurrir a las redes transitadas y conocidas como lo son las consejerías, imposibilitándose así  una práctica insegura.

Las personas gestantes se ven expuestas a situaciones de violencia obstétrica, en algunas instituciones privadas no se les permiten estar acompañadas en el parto ni postparto. Prácticas habituales desde la medicina hegemónica se intensifican en medio de la pandemia, como la inducción de partos y cesáreas anticipadas sin justificación médica, sumado a la suspensión de controles y ecografías.

En el marco de la pandemia “diversas organizaciones señalan que las personas travestis y trans se encuentran particularmente en una situación de inminente riesgo habitacional, de recursos y de salud. La mayoría del colectivo trabaja en el sector informal, sin cobertura médica y obteniendo ingresos por el día. Mucho antes de que estallara la pandemia se exigía la declaración de emergencia para esta población, pero hoy la urgencia es aún más imperiosa”  (Shokida, 2020).

El sistema opresor no se toma cuarentena. La ONU MUJERES (2020) afirma que “durante las medidas de aislamiento el riesgo de violencia doméstica y explotación sexual aumenta para las mujeres y niñas cuando hay tensión en los hogares por problemas relativos a la seguridad, la salud y el dinero”. La condición de encierro aísla a las mujeres de sus redes vinculares de apoyo, pero debemos entender que el aislamiento no implica estar soles, como afirma Dora Barrancos (2020) “en estado de riesgo se puede romper la cuarentena”.

Entre las medidas más relevantes tomadas por el Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de Nación y  Pcia. de Bs As se encuentran las siguientes: se determinó la atención de la línea 144 como indispensable reforzando sus equipos y difusión. Se decretó que las personas en situación de violencia quedan exceptuadas de la medida de aislamiento cuando requieran asistencia y podrán hacerlo acompañadas. Organizaciones sociales pusieron a disposición espacios para alojar a personas en situación de violencia. Se gestionó nuevas vacantes en el programa Hacemos Futuro. Se creó un comité de seguimiento a mujeres y población LGTB+, se lanzó el Ingreso Familiar de Emergencia y la campaña “Barbijo Rojo”.

De no haberse desencadenado la pandemia, ¿Tales políticas se hubiesen implementado?, “las medidas redistributivas sancionadas ¿No seguirán siendo absolutamente necesarias luego de la pandemia?” “¿Alguien imagina qué sería de esta pandemia sin la previa que vienen haciendo el feminismo y otras militancias sobre la politización de los cuidados, los trabajos esenciales invisibilizados, el endeudamiento público, los extractivismos, la violencia machista?” (Gago y Cavallero, 2020). .    

La lucha continuará desde el movimiento feminista, visibilizando opresiones y desigualdades, exigiendo- construyendo agenda política, y alternativas comunitarias sororas de enfrentamiento a la crisis. Las iniciativas que se sostienen desde los espacios organizativos que tejen redes de acompañamiento, son imprescindibles para sobrellevar el aislamiento.

El patriarcado es una pandemia con siglos a cuestas, “no solo existe un patriarcado occidental en Abya Yala (América Latina), sino también afirmamos la existencia milenial del patriarcado ancestral originario”(Gargallo, 2013, p.36), y su refuncionalización como entronque patriarcal, visibilizado en las intersecciones que se entretejen en una misma cuerpa de mujer racializada, pobre, campesina y migrante, por ejemplo. Cuerpas que no cuadran en ningún tipo de políticas públicas.

Como feministas consideramos necesario el análisis de las problemáticas mencionadas para la posterior construcción de políticas públicas acorde a la realidad vivida por las mujeres y disidencias. Apostamos a que sea desde una perspectiva interseccional-situada, que contemple el entretejido de opresiones (patriarcal, colonial, capitalista, racista, clerical, normalizador, adultocéntrico), que sean integrales y accesibles, apelen a la democratización de las tareas de cuidados. Y para tal fin resulta imprescindible garantizar mejores condiciones laborales para los equipos de trabajo en materia de género y diversidad.

Paren de matarnos!

Ni una menos!

Ley de Emergencia en violencia de género!

Vivas nos queremos!

Bibliografía

-Gago, V. y Cavallero, L. (2020, 15 de abril). Crack Up! Feminismo, pandemia y después. CADTEM.

-Gargallo, F. (2013). Feminismos desde Abya Yala.. Bs As, Argentina: Coedición de América Libre y Editorial Chichimora.

-Ministerio de Mujeres, Pol. de género y Diversidad Sexual de la Pcia. de  Bs As, Línea 144. Estadísticas del mes de marzo 2020.

-Mumalá Nacional. (2020). Mujeres de la Matria Latinoamericana. Registro nacional de femicidios 2020.

-Shokida, N. (2020, 14 de abril). Frente al coronavirus, ¿Hay cobertura por desigualdades pre-existentes?. Economía Feminista.

-Programa de las Nac. Unidas para el Desarrollo. (2018). Género en el Sector Salud: feminización y brechas laborales. Aportes para el desarrollo humano en Argentina, N°9.

Fotografía: Marcos Brindicci.

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