Noticias| viernes, 1 de noviembre de 2019

A sala llena y puro cuartetazo “Ancestras” fue comunión y celebración

El 30 de octubre se realizó en la FTS, la tercera jornada de Ancestras: “Participación y Género”. La actividad contó con la participación de mujeres de todas las generaciones reunidas para compartir sus experiencias.


por ftsunlp

Con la presentación del equipo Ancestras La Plata, que está haciendo su camino con pasos decididos por la UNLP, se realizó el tercer taller denominado “Participación y Género”. Anteriormente, en marzo de este año se llevó adelante la jornada inaugural con la presencia de Mónica Navarro y el resto del equipo de las creadoras y fundadoras  pertenecientes  a la Universidad Nacional de Tres de Febrero, mientras que el segundo fue en agosto, guiado y encabezado exclusivamente por las profesionales de la FTS.

En primer lugar, Mariana Casali presentó a todas quienes expresaron los motivos y objetivos por el cual integran el programa. Así Alejandra Bullich, Paula Danel, Claudelina Pavón, Mercedes Bolognini, Canela Gavrila, Marina Galarza, Mirta Laly Gómez, Camila Ortellado, Viviana De Lucca y Gabriela Chamorro dieron la bienvenida a las presentes e inició el encuentro.

En este marco, Casali anticipó que el proyecto iba a tener cuatro momentos claves: el del marco conceptual, el panel, un círculo de mujeres con una experiencia de intercambio y el cierre con un espacio cultural.

A continuación, Paula Danel se hizo cargo de esa primera parte asegurando que “lo más potente que nos fue pasando hasta ahora es encontrarnos vívidamente habitando el proyecto, cada una desde sus propias revisiones, de una manera amorosa”. Seguidamente enumeró una serie de preguntas que desde las Ciencias Sociales se están haciendo para pensar en la participación de las/os mayores en proyectos: quiénes se deben ocupar de esos procesos de inclusión, además de ellos mismos, cuál es el rol del Estado y la necesidad de crear espacios heterogéneos para que cada persona encuentre algo que le guste y se sienta cómoda.

También, hubo lugar para un repaso histórico de cómo fueron surgiendo programas desde distintos ámbitos, incluso en las Universidades, con el objetivo de promover la participación e interpelar la deuda que hay en cuestión de género en estas temáticas.

Finalmente, Danel expresó el objetivo de tratar de configurar la idea de lo público, generar sociedades más inclusivas, solidarias y amorosas donde nos preocupemos por lo que le pasa al otro  y asumir que la gente lo que quiere -por sobre todo-  es estar con sus vecinos, juntarse y habitar el barrio que siempre habitaron.

Seguidamente se llevó adelante un panel conformado por Florencia Bravo Almonacid, Directora del Programa de Educación Permanente para Adultos Mayores-PEPAM, Etelvina Pérez, ex Directora del Club Atardecer, Fabiana Luzzi, docente de UPAMI y Nodocente de la FTS, y Leonor Peñalva, ex estudiante de la Lic. en Trabajo Social  y jubilada.

En un primer momento, Florencia Bravo Almonacid anunció que el programa PEPAM  está cumpliendo 25 años y depende de la Secretaría de Extensión Universitaria de la FHCE-UNLP. También informó que se están realizando 90 talleres cuatrimestrales con una matrícula de 1.200 alumnos, de los cuales el 80% son mujeres tanto en el casco urbano como en las sedes del programa y que se puede acceder a cursos virtuales para los que no pueden acercarse de manera presencial. Valoró, por otra parte, las redes que se tejen trascendiendo los temas que se tratan en los talleres y que hacen que los/as  mayores compartan otros intereses, incluso por fuera del programa. Si bien lo que se ofrece está dentro de lo académico, lo hace como parte de una educación no formal resaltando la pluralidad de vejeces que hay y de ideas de cómo envejecer. Además, destacó como un aporte muy importante la inclusión de talleres con perspectiva de género que enriqueció las discusiones y generó debates, aun con temas como el lenguaje inclusivo como disparador de posturas e ideas.

Luego, Fabiana Luzzi aseguró que considera importante sostener la educación como pilar más allá de la edad que uno pueda tener. En este sentido afirmó: “hay que mantener la participación activa y el envejecimiento activo como una lógica para entender que estás vivo”. A su vez, sostuvo que la propuesta ofrece varios talleres desde cerámica, huerta, literatura, calidad de vida, entre otros. Los mismos, se ofrecen de forma semestral y con participación mixta, aunque explicó que también se está haciendo un cambio de paradigma en el seno del programa respecto de las nuevas identidades.

En tercer lugar, tuvo la palabra Etelvina Pérez quien dijo que en los últimos cuatro años fueron tratando de despojarse del título de “Abuelos”, ya que hay muchos que concurren que no lo son y sienten que eso no los define. Elogió la acción del PAMI en el Centro donde funcionan 15 de sus talleres con horarios amplios y donde también hay días recreativos donde los adultos van a jugar a las cartas, a las bochas, al tejo, ver partidos de fútbol, tomar mate, todo con una cuota mensual muy baja. Destacó que en los últimos 4 años han tenido que cambiar algunas estrategias ya que si bien los socios no tienen grandes problemas económicos, han descendido sus consumos. Además de hacerse reuniones a la canasta con bailes, cuentan con un voluntariado de PAMI que les informa a los afiliados los servicios que tienen y acceso a masajistas, podólogos y dos médicos.

Finalmente la que compartió su experiencia fue Leonor Peñalva, quien contó que pudo hacer el secundario ya de grande,  cuando murió su mamá y que luego estudió durante un tiempo en la Facultad de Trabajo Social donde se sintió muy bien recibida, tratada y respetada por todos/as. Sin embargo, cuando en el transcurso de la cursada quedó viuda, se dio cuenta que necesitaba estar con gente de su edad, con sus congéneres y comenzó otras actividades que la hacen muy feliz consigo misma y muy orgullosa.

Luego de un pequeño intermedio llegó el momento más íntimo: el círculo de mujeres, donde alrededor de un altar con objetos que algunas de las presentes habían acercado y que recordaban a sus antepasadas, se hizo la actividad de anotar en un papel y dejar ahí en ese lugar, algo que para cada una, tenga que ver con nuestras ancestras.

La palabra comenzó a circular con un amuleto que pasaba de mano en mano y las experiencias comenzaron a dejar de ser un poco individuales para volverse un poco de todas.

Recuerdos lindos y otros no tan tanto; proyectos, frustraciones, inquietudes y certezas. Todo fue parte de una comunión amorosa que quedó en ese círculo y vibró en una energía única que luego cada una pudo llevarse consigo al término de la jornada. Las mujeres nos entralazamos, impugnamos las marcas del patriarcado y nos hemanamos.

El final fue a toda fiesta. Los “viejos” como a ellos les gusta llamarse de Papel Nonos llegaron para cantar, tocar sus instrumentos de papel, charlar con las presentes, dar lecciones de vida y obligar a levantarse de sus sillas a todas las mujeres al ritmo de un cuartetazo. Estaban acompañadas de su Director, Alejandro Dinamarca, quien sumó de manera magnífica su arte. “La Vida puede ser Mejor” fue uno de los temas que cantaron y que los definen como adultos/as todos/as resilientes que decidieron quedarse con lo mejor de la vida y olvidar los dolores.

Antes de un cierre a todo baile y música, una de las integrantes de Papel Nonos dijo quizás una de las palabras que más representa a todos: “no somos personas de edad, tenemos todas las edades”. Esas edades a las que uno puede volver a refugiarse en un baile, un recuerdo, un momento compartido y un presente que, como Papel Nonos pregona, es lo único certero que tenemos y lo que hay que aprovechar y vivir intensamente.

Noticia: Gabriela Chamorro

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