Diálogos| viernes, 6 de abril de 2018

Nacho Levy: “Lo que nosotros llamamos el grito de la Patria Baja es una identidad histórica”

Entrevistamos a Nacho Levy como parte de la XXIV Semana de la Memoria en la Facultad de Trabajo Social de la UNLP y en virtud de la entrega de la distinción Liliana Ross a la Organización La Poderosa, de la cual forma parte. En el diálogo, hace referencia al funcionamiento y al trabajo colectivo de ese movimiento de base que surgió hace 14 años.


por Martín Iraguen Pagate

La Poderosa es un movimiento de base que nació hace 14 años y se fue transformando a partir de las Asambleas Territoriales que se realizaban en la Villa Zavaleta de la Ciudad de Buenos Aires (también conocida como la villa 21-24, la más grande y la más poblada de CABA, ubicada en los barrios de Barracas y Nueva Pompeya). Luego se fue extendiendo a distintos barrios y villas que tenían las mismas problemáticas y expectativas de empalmar unas luchas con otras, los mismos desafíos y la misma idiosincrasia.

Entre las actividades que se debaten y construyen en La Poderosa, se puede citar el espacio de educación popular, programas de alfabetización, de economía social, estrategias de comunicación o salud comunitaria. Nacho Levy plantea que el horizonte es “construir una plataforma unitaria para el campo popular que pueda complementar a las distintas expresiones de la política tradicional representativa de los sectores populares”.

Hoy en día hay asambleas de La Poderosa en casi todas las villas de Capital y desde hace años cada provincia tiene su propia representación y articulación de asambleas que conforman la cantidad de 79 en todo el país y 8 en el resto de Latinoamérica.

Allí podremos encontrarlos, en algún lugar contra la mega minería, en algún lugar contra los agrotóxicos, en otros por la urbanización, por visibilizar las historias de resistencia y de conquista y las virtudes de los barrios que no aparecen en la agenda pública.

La Garganta Poderosa es una revista sin pauta oficial ni publicidad comercial que funciona dentro del colectivo bajo la forma de cooperativa de comunicación y que permitió que estas voces de las asambleas llegaran a espacios y lugares que les habían estado históricamente vedados. Esa voz a la que llaman “Los gritos de la Patria Baja” que emparenta a Zavaleta con Ciudad de Dios en Brasil, San Miguel de Padrón en Cuba o Isla de Gaspar en Uruguay.

En relación a la modalidad de construcción política y social del colectivo, Levy nos cuenta que: “construimos desde adentro y en primera persona, respetando la diversidad cultural y la agenda del territorio que es lo que en realidad nos aúna, pero ensamblada por patrones o títulos generales. Cada dos meses hay un encuentro de referentes regionales de todo el país y semanalmente una comunicación de todos los territoriales en base al consenso y teniendo como eje una construcción de abajo para arriba, desde lo territorial a lo provincial y así a lo nacional”.

En un contexto de marcado disciplinamiento y persecución de la fuerzas de seguridad estatales hacia el interior de las villas y las organizaciones villeras, Levy reflexiona que: “la primera dificultad con la que nos encontramos es con que nos matan día a día, cada 23 hs. muere un compañero pobre, morocho con equipo de gimnasia, visera, con zapatillas de lona, aunque no aparezca en los noticieros”. Estos hechos “que no pueden ser contados y que tienen como denominador común la inocencia inapelable de los niños. Porque si hubiesen sido mayores se los hubiera acusado de ser jefes narcos y eso no sale en ningún lado y esto genera que los únicos corresponsales que tienen nuestros barrios en los medios tradicionales son nuestros niños y en general nuestros niños muertos. Pero esa realidad que exponen nuestros niños muertos no es la realidad de los niños de nuestros barrios, sino la realidad de los pobres de nuestros barrios y ese es un obstáculo que debemos poder subvertir”. Además, Levy enfatiza “que tantos años después del regreso de la democracia tengamos que seguir escuchando que se diga que hay barrios sin voz, de los malísimamente mal llamados los sin voz, sin decir que son barrios sin imprentas, sin micrófonos, sin oportunidades de desarrollar su propia versión, esa es una discusión que tenemos que poder dar hoy”.

Luego, Levy expresa el parecer del movimiento en cuanto a que: “en la discusión de clase también hay que poder alcanzar una deconstrucción. La clase media en algún momento va a tener que expropiarse a sí misma esos privilegios que le fueron concedidos, aunque no los haya elegido. Esto no significa que deba auto flagelarse y condenarse a vivir en la pobreza, sino que si a vos te dieron una llave para acceder a determinada plataforma de conocimiento como mínimo habilites la llave y se la prestes a otro compañero y así cohesionar nuevas prácticas y nuevos espacios.”

Finalmente, Levy cuenta que “la Semana de la Memoria sirve para subrayar que la Garganta Poderosa no existe como posibilidad literaria o periodística porque se me ocurrió a mí, sino porque hubo 30.000 compañeros que pusieron el cuerpo a que esa posibilidad sea posible, gente como el Padre Mugica o Rodolfo Walsh. En ese camino nosotros tenemos muy claro que somos un eslabón en una cadena que nos marca que hoy somos nosotros pero que con nosotros no debe terminar. Cuando dicen que no son 30.000, nosotros decimos son muchos más por los traumas y coletazos sufridos por aquellos familiares y vecinos y víctimas ‘indirectas’ de la dictadura que no quedan registrados en ningún lado”.

Audiovisual: Carolina Romualdo y Matias Saclier

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