Diálogos| Martes, 31 de octubre de 2017

Agustín Otero: “Hay que fortalecer la inclusión en el contexto actual”

Es Licenciado en Trabajo Social y egresado de nuestra unidad académica. Se desarrolla laboralmente en la Escuela de Oficios, un programa perteneciente a la Prosecretaría de Políticas Sociales de la Universidad Nacional de la Plata. En esta entrevista para el especial de graduados de Entredichos, hablamos sobre su experiencia de trabajo, el vínculo que mantiene con la FTS y los desafíos que visualiza en nuestro colectivo profesional.


por Valeria Daraya

En el marco del especial de Entredichos dedicado a graduados y graduadas de nuestra facultad, realizamos la entrevista a Agustín Otero. El diálogo se desarrolló sobre cuatro ejes: experiencia laboral, preocupaciones sobre la intervención de nuestra profesión, vinculación con la facultad y desafíos futuros.

Agustín se desarrolla laboralmente en la Escuela de Oficios desde el 2014. Este programa pertenece a la Prosecretaría de Políticas Sociales de la UNLP. El mismo ofrece capacitaciones a jóvenes de la ciudad de La Plata y gran La Plata, quienes no pueden acceder a otras ofertas educativas por el hecho de no tener los trayectos educativos formales. De esta manera, apunta a una población joven, desocupada o con empleo precario y que no ha terminado la escuela.

La Escuela de Oficios surgió en el 2010. Desde entonces, brinda una experiencia novedosa, ya que no sólo se ofrece capacitación en diferentes oficios, sino también un acompañamiento para que la persona pueda incorporarse al mercado productivo y al mundo del empleo. Se trabaja con una coordinación en forma de duplas pedagógicas. Uno de los responsables es el encargado de dar los contenidos específicos y el otro pertenece al área de las ciencias sociales, generando acompañamiento y contención con los estudiantes. El equipo interdisciplinario está conformado por trabajadores sociales, psicólogos, sociólogos y psicopedagogos.

Las personas que pueden acceder a la Escuela de Oficios deben ser mayores de 16 años. Este es el único requisito, pero se busca y apunta a jóvenes que no han terminado la escuela. El principal objetivo es fortalecer las redes de inclusión de aquellas personas que no pueden acceder a la universidad por condicionantes socio-económicos, distancia, tiempos, escolaridad, entre otros factores. La matrícula de la Escuela de Oficios fue creciendo a lo largo del tiempo. Además, desde el inicio hasta hoy tiene cerca de 2100 egresados. Para Agustín, eso habla de un crecimiento que se da en un contexto económico, social y político particular. Cuando cuesta conseguir trabajo o se ven reducidos esos espacios, las personas tienden a capacitarse para poder trabajar.

En relación a las preocupaciones que vislumbra desde el Trabajo Social, Agustín relata que las mismas están relacionadas con la tendencia a la destitución de derechos. Esto vuelve al fortalecimiento de la inclusión como un problema a tener en cuenta. A su entender, hay un corrimiento del Estado pero también una lógica que busca otorgarle un tinte empresarial a lo público. Así, hay un abandono del Estado garante de derechos y una especie de psicologización o individualización de las cuestiones estructurales que atraviesa sobre todo a los sectores populares. En este punto, observa el freno de muchos programas, la burocratización del acceso a los mismos, la quita de recursos y el incremento del desempleo en los territorios.

En relación al vinculo que sostiene Agustín con la FTS, nos relata que se desarrolló durante un tiempo en calidad de adscripto en la materia de Administración en Trabajo Social y mantiene una comunicación constante con la casa de estudio a través de la docente María Bonicatto, quien dirige la Prosecretaría de Políticas Sociales de la UNLP. Con respecto a los desafíos futuros, considera fundamental construir un encuadre metodológico a la intervención profesional, ya que a su entender en la carrera de grado hay una cuestión metodológica ligada a la investigación y un poco distanciada de la intervención profesional. Por esta razón, sostiene que encuadrar metodológicamente la intervención nos brindaría herramientas para poder participar en todo el proceso de la política social: identificación de problemas; instalación en la agenda pública; y desarrollo de proyectos, programas y planes para intervenir sobre esos problemas. Finalmente, Agustín considera que también hay que participar en las líneas de evaluación, ya que el Trabajo Social es inseparable del diseño pero también del diagnóstico de las políticas sociales.

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