Opiniones| Martes, 11 de julio de 2017

Un Teatro Nacional y Popular

“Los Días Más Felices”, obra de teatro de Rodrigo Cárdenas, se presentó en el marco del Ciclo de Pensamiento Nacional, Popular y Democrático en Clave Latinoamericana de la Facultad de Trabajo Social de la UNLP. Dicha actividad fue organizada junto a la Facultad de Bellas Artes y al Espacio Cultural y Solidario promovido por la Prosecretaría de Extensión de la FTS. En esta nota, el profesor Ernesto Zambrini reflexiona sobre la importancia de la batalla cultural a raíz de la presentación de “Los Días Más Felices”.


por Ernesto Zambrini

“Tenemos al arte para que la verdad no nos destruya” Federico Nietzsche

“A pesar de las bombas, los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos…no nos han vencido” Copla Militante

“Pasado que no ha sido amansado con palabras, no es memoria, es acechanza” Laura Restrepo

En las actividades desarrolladas en el Ciclo de Pensamiento Nacional, Popular y Democrático en Clave Latinoamericana de la FTS-UNLP, hemos señalado siempre y a través de los diferentes invitados que la batalla cultural es la madre de todas las batallas, pues todo proceso de dominación y colonización de las subjetividades se consolida a través de las ideas, valores y creencias que se transmiten con diversos mecanismos.

El teatro no puede estar ajeno a esta problemática y es por ello que la obra “Los Días Más Felices”, no escapa a la mirada holística que hace a toda expresión artística con ribetes nacionales y populares.

Con actuaciones más que destacables, con una impecable dirección, la temática aborda cincuenta años de historia a través del cruce entre familia y peronismo, desde el 17 de octubre de 1945 hasta el año 2005.

Desde la interacción entre un matrimonio y sus dos hijas, se recorre la “fiesta de los días más felices”, pasando por la muerte de Eva Perón, el dramatismo de los bombardeos del 16 de junio del ‘55, la caída del peronismo, el secuestro y ultraje del cadáver de “Esa Mujer”, los fusilamientos, la heroica Resistencia Peronista, las contradicciones en el marco de la lucha armada, el retorno de Perón, las disputas internas, la dictadura cívico-militar, las desapariciones, la vuelta a la democracia, los traidores -que deberían cocinarse en el “Noveno Círculo del Dante”-,  hasta la asunción de Néstor Kirchner.

Clima de tensión, dramatismo, con la cuota necesaria de oxígeno lograda a través del humor, esta impecable obra, estrenada por primera vez en el teatro Korinthio, también ha sido llevada al teatro Roma de Avellaneda y exhibida en distintos centros culturales y espacios de militancia.

La batalla cultural es la madre de todas las batallas, pues todo proceso de dominación y colonización de las subjetividades se consolida a través de ideas, valores y creencias

En momentos en que el neoliberalismo está entregando el patrimonio nacional, los recursos naturales, cercenando derechos, despreciando a la educación, la ciencia, la tecnología, a los adultos mayores, a los discapacitados, intentando imponer la flexibilización laboral, en el marco de un endeudamiento que varias generaciones llevarán sobre sus espaldas, esta expresión cultural genera fuerza y templanza a los tiempos por venir.

Es que esta desalmada expresión política que gobierna pretende sustraernos los sueños, las esperanzas, las utopías, pero los pueblos siempre vuelven, a veces más temprano, a veces más tarde, pero siempre vuelven… y eso lo tienen muy en claro.

Sabemos que hay una praxis de sometimiento y una praxis de emancipación y de libertad, una eterna batalla entre el olvido y la memoria, entre la autodenigración, sumisión y servilismo frente a la independencia de pensamiento, porque el poder conoce muy bien que a una falsa conciencia histórica y a la carencia de pensamiento crítico corresponde una falsa conciencia política.

Arturo Jauretche refiere a los tilingos (persona insustancial, que habla “muchas tonterías”) y a las tilinguerías claras, por ejemplo “los obreros no producen” (reemplacemos por la industria del juicio) cuando generalmente ellos no producen nada (reemplacemos por…lo dejo a vuestro criterio).

El inmenso Leonardo Favio afirmaba en un reportaje: “El peronismo tiene la poesía incorporada en sí mismo, tiene una historia melodramática, es pura emoción…si Verdi hubiera sido argentino, habría sido peronista”.

Esta desalmada expresión política que gobierna pretende sustraernos los sueños, las esperanzas, las utopías, pero los pueblos siempre vuelven

Asimismo quisiera rescatar la figura de Leopoldo Marechal, cuando en tiempos de proscripciones y desesperanzas en “Megafón o la Guerra” dice: “…muchacho el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria”.

Culmino este breve análisis y sincera recomendación de esta gran obra, “Los Días Más Felices”, despidiéndome como lo hacía un enorme dirigente, me refiero a Andrés Framini, a quien la vida me dio el gusto de conocer. “Solo quienes hemos militado en la causa nacional y popular, en la causa peronista, comprendemos el significado de cerrar una charla o un escrito diciéndonos, Un Fuerte Abrazo Peronista”.

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