Opiniones| Lunes, 27 de marzo de 2017

La facultad se pinta de Milagro

Una reflexión en el marco de la distinción Liliana Ross a Milagro Sala realizada en la XXIII Semana de la Memoria de la FTS-UNLP. La detención ilegal, el neoliberalismo que gobierna y las luchas por abajo. La construcción de la memoria desde el presente. Derechos humanos y derechos sociales. La universidad que queremos y el país que anhelamos.


por José "Pepe" Arlegui

La detención ilegal de Milagro Sala, realizada el 16 de enero de 2016, junto a la detención de otros dirigentes de la Tupac Amaru, forma parte de la decisión política del gobierno que encabeza Gerardo Morales de perseguir y hostigar a la militancia popular.

Es necesario analizar y pensar esta decisión enmarcada en el nuevo momento político que atraviesa nuestro país desde el recambio presidencial de 2015. El neoliberalismo que tomó las riendas del Estado necesita, para poder llevar adelante su proyecto, desarticular, desmovilizar y fragmentar a las organizaciones populares. Es el mismo proyecto político-económico que se instauró con la dictadura y se consolidó en los años noventa. Pero hoy la situación de nuestro pueblo y la capacidad de sus organizaciones son diferentes, luego de años de conquistas populares y rearticulación del movimiento nacional. Ante las decisiones del gobierno neoliberal, día a día se consolida en la Argentina la unidad de las organizaciones, sindicatos y actores sociales en las calles, ejemplo de esto son las inmensas movilizaciones de este marzo de 2017 o los comités por la libertad de Milagro que se consolidan a lo largo y ancho del país.

El pasado lunes 20 de marzo, la Facultad de Trabajo Social decidió entregarle la distinción Liliana Ross, orientada a personas y organizaciones reconocidas por la lucha en los Derechos Humanos, a Milagro Sala en el marco de la XXIII Semana de la Memoria. Esta decisión, vale aclararlo, fue aprobada y acompañada por el conjunto de los claustros y expresiones políticas en el consejo directivo. A su vez que introduce un hecho importante que da lugar a diferentes reflexiones que trataré de abordar.

Los grupos económicos que gobiernan la Argentina son los mismos que impulsaron la dictadura financiera-oligárquica-imperial-militar de los ‘70, quienes hoy de la mano de Blaquier tienen encarcelada a Milagro

En primer lugar, una reflexión sobre el ejercicio de la memoria. Recordar, analizar y discutir sobre el pasado reciente nos debe servir de guía para pensar nuestras prácticas presentes y las tareas/desafíos con los cuales nos enfrentamos. Es en este análisis que podemos observar que las disputas en las cuales nos encontramos hoy tienen un carácter histórico. Por más que cambien en forma o contenido, se expresan en todos los momentos históricos.

Los grupos económicos que gobiernan la Argentina son los mismos que impulsaron y sostuvieron a la dictadura financiera-oligárquica-imperial-militar de los ‘70, quienes hoy de la mano de Blaquier tienen encarcelada a Milagro. Son los mismos que operaron el apagón de Ledesma hace ya un tiempo. De la misma forma, se hace necesario recuperar la historia de las organizaciones y el movimiento popular de los ‘70, con una reflexión en relación a su tiempo, a sus aciertos y a sus errores, para establecer esa continuidad en las luchas que nos permita hoy encarar nuestras tareas históricas.

En esta clave de pensar el ejercicio de la memoria desde el presente, se hace necesario pensar a los derechos humanos anclados en la categoría de derechos sociales. La dictadura se encargó no sólo de desarticular al movimiento nacional vía el exterminio de los compañeros y compañeras, sino que también desarticuló un modelo económico de industrialización y de derechos sociales y laborales conquistados por nuestro pueblo. En esa línea de continuidad histórica que vengo planteando, analizar las luchas actuales por los derechos sociales, las luchas por la vivienda, el trabajo, la salud, la educación se vuelven una categoría central en el ejercicio de la memoria y en la construcción de los derechos humanos. Y es que los derechos humanos y la democracia no son categorías formales, sino que por el contrario, implican prácticas concretas y una forma de llevarlos adelante, que en la realidad se encuentran tensionados por la disputa de proyectos e intereses inherentes a toda sociedad.

La tarea política y comunitaria de Milagro Sala y la Tupac expresa una profunda vocación de construcción de derechos humanos y organización popular

Desde este plano, podemos afirmar que la tarea política y comunitaria de Milagro Sala y la Tupac, surgida del mismo seno del pueblo postergado de la provincia de Jujuy, expresa una profunda vocación de construcción de derechos humanos y organización popular, en tanto, la obra de la Tupac ha significado el acceso a la salud y educación de miles de jujeños, la construcción de viviendas, de polideportivos, de piletas, de cooperativas de trabajo, de recuperación de una identidad cultural, entre otras cosas.

Hoy la universidad y la educación pública se encuentran cuestionadas en un intento de deslegitimación y desarticulación por el neoliberalismo que gobierna y sus voceros mediáticos. Es tarea de todos los que formamos parte de la comunidad educativa defenderla y no permitir que se avance sobre conquistas que como pueblo hemos conseguido. Las expresiones públicas y las movilizaciones de los últimos tiempos dan cuenta (desde la del 12 de mayo del año pasado, a la última de este 22 de marzo) de la legitimidad con la que cuenta la educación pública en nuestro pueblo, esta es una lucha constante ante los intentos de deslegitimarla.

En la entrega de esta distinción, logramos dar cuenta de una forma de comprender a la universidad pública en articulación con los sindicatos, las organizaciones sociales y el pueblo organizado

Ahora bien, la idea de la educación pública y el modelo de universidad no dejan de ser un territorio de disputa. Es central, en este sentido, pensar las condiciones de ingreso, permanencia y egreso de nuestras universidades, pensar en qué y para qué se investiga, pensar la articulación entre universidad y las organizaciones del pueblo, pensar en definitiva qué profesionales estamos formando y para qué producimos conocimiento. Y es que en la conformación del movimiento nacional y en la disputa por la liberación nacional, la producción de conocimiento estratégico en clave nacional se vuelve central, así como la alianza entre trabajadores, profesionales, técnicos, pequeños y medianos empresarios y productores. Una síntesis entre las diferentes clases y sectores que hacen al interés nacional en contraposición a los proyectos financieros e imperiales.

Podemos afirmar que en la entrega de esta distinción logramos dar cuenta de una forma de comprender a la universidad pública y sus tareas. Lejos de pensar una universidad de las elites, aislada de los proyectos de país, una universidad que entiende el concepto de autonomía como dogma y el lugar del conocimiento científico como saber técnico. Esta decisión forma parte de un camino por el cual luchamos día a día, que es el de pensarla en sintonía con los procesos populares, que es el de pensar y construir conocimiento desde la intención de aportar salidas y miradas a los problemas sociales y nacionales, que es la universidad de la articulación con los sindicatos, con las organizaciones sociales y con el pueblo organizado.

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